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Hablar hoy en día de igualdad ante la ley es algo que todos damos por hecho en un Estado de Derecho como el nuestro.
Pero, ¿y entre nosotros mismos nos consideramos iguales?
No se nos debe olvidar, antes de contestar esta pregunta, que la palabra discriminación puede identificarse con muchas otras palabras: crueldad, frialdad, indiferencia, odio, maldad... Ni que las minorías (gitanos, inmigrantes, minusválidos...) son discriminadas por regla general.
Sería bueno que alguna de las personas que discriminan a los otros por ser diferentes fueran distintos a los demás sólo por un día, para que entendieran la humillación a la que ellos deben someterse cotidianamente.
Cada vez que se discrimina a alguien se hace porque esa persona es diferente, pero nadie se ha puesto a pensar en que en uno u otro sentido todos somos diferentes en pequeñas aspectos
Discriminar significa diferenciar, distinguir, separar una cosa de otra. La discriminación comienza en aquella misma situación en la que una persona o grupo es tratada de forma desfavorable a causa de prejuicios por motivos de proveniencia, raza, orientación sexual, religión, rango socioeconómico, edad o discapacidad.
Parece que es algo ajeno a nosotros mismos, pero las noticias que simplemente escuchamos o leemos a diario en los medios de comunicación están cada vez más llenas de prácticas discriminatorias contra extranjeros y otras minorías.
¿Somos, por lo tanto, todos iguales ante la Ley?
Pues aunque ante la Ley lo somos, en general sigue viéndose entre nosotros mismos muchas actitudes de diferenciación en el trato de inferioridad dado a determinadas personas o grupos por muchos motivos: raciales, religiosos, políticos, de sexo, de filiación o ideológicos, entre otros. Por no decir que nuestro lenguaje está lleno de expresiones relativas a esas actitudes discriminatorias y por día incrementándose.
No cabe duda, po ejemplo, de que el racismo y la xenofobia son problemas graves que tienen planteados en la actualidad toda la sociedad europea, incluida la de España. Pero si el racismo es discriminación por raza y xenofobia es discriminación por nacionalidad, el obligado debate que nosotros tenemos que hacer será sobre el rechazo a la discriminación.
Y al hacerlo pensemos también en aquellas otras formas de discriminación: discriminación por sexo, que no posibilita las mismas oportunidas a las mujeres que a los hombres; discriminación económica internacional que permite que los ciudadanos de determinados países viven en el lujo y la opulencia mientras los de otras regiones lo hacen en la miseria y mueren de hambre; la discriminación por minusvalías, por pertenencia religiosa, lingüística..., y un sinfín de tantas otras.
Los perjudicados: las mujeres, los ancianos, los pobres, los extranjeros, los inmigrantes, los niños.
Pensemos que, en última instancia, la discriminación tiene que ver con la convivencia, y que, quien se arroga el derecho a discriminar, no sólo deteriora la convivencia, sino que se hace acreedor a ser víctima de discriminación por parte de otros grupos, porque el hecho discriminatorio impregna la vida cotidiana, como hemos visto ocasionalmente en tantos comentarios "de pasada", en que no se deja en muy buen lugar a los que no comulgan con los planteamientos generalmente aceptados por todos.
Y pensemos también en que todas las personas deben tener las mismas oportunidades para acceder al mercado de trabajo, y si eso creeemos que es realmente cierto, así como si existe, por mínimas que sean, actitudes de discriminación por razón de sexo, raza, edad o creencias religiosas en nuestro entorno.
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