Lunes 20 de Marzo del 2006
Cuaresma 2006

" El rostro de Dios revelado en Jesús "

"La mejor manera de eludir la Palabra de Dios es estudiar la Palabra de Dios", decía J.L. Sicre en su prólogo al libro sobre la justicia social en los Profetas, que tituló "Con los pobres de la tierra". La frase la repite Jon Sobrino, al inicio de su Cristología más reciente ("Jesucristo, Liberador",p 14). Ciertamente hay maneras peores; pero no deja de ser un peligro constante, el quedarnos en el estudio, el esperar nuevos estudios aclaratorios, el apoyarnos en los resultados divergentes de los estudios para, en definitiva, no ponernos nunca a caminar en la dirección que la Palabra de Dios nos posibilita y pide. Si esto vale del AT, es indudablemente más claro en el caso de Jesus de Nazaret, el Cristo de nuestra fe. Como nos recordaba J.P. Miranda: "Ninguna autoridad puede hacer que todo esté permitido; la justicia y la explotación no son tan indiscernibles como eso, y Cristo murió para que se sepa que no todo está permitido" (en el prólogo a "EL ser y el Mesías", Salamanca, 1973). El hombre, y el bautizado y religioso por tanto, pueden intentar tergiversarlo todo, incluso inconscientemente; pero la Persona y el Mensaje de Jesús no se dejan manipular tan fácilmente. Si nos dejamos llevar por el Espíritu de Jesús, más bien se nos "guiará hasta la Verdad completa", más allá de lo que Jesús histórico nos podía comunicar (Jn 14,26 y 16,13-15).