Sábado 25 de Marzo del 2006
Cuaresma 2006

Jesús pone toda su autoridad al servicio de la vida

Junto a esa nueva imagen de Dios, Jesús muestra también otra figura del poder: no se trata de dominar a los demás -y encima hacerse llamar benefactor-, sino de poner las capacidades propias al servicio de los demás, especialmente de los más pequeños, que puede llevar incluso a dar la vida, como suprema muestra de amor (Mc 8,34-38; 10,35-45; 14,22-25; Mt 18,1-14; Lc 22,24-27; Jn 3,14-17; 10,10-18; 13,1-17, 15,9-17). Aquí hay una lectura postpascual de lo que significó de veras Jesús para los discípulos, y de lo que ellos mismos experimentaron como don y fuerza del Espíritu del Resucitado; pero está apoyada en la visión más honda que logran tras la pascua de lo que fue la vida entregada de Jesús como fuente de vida para los demás. Un poder que se use como dominio y explotación de unos hombres por otros, y pretenda defender incluso inquisiciones y conquistas en nombre de Dios, no tiene que ver con el Dios que se nos acercó en Jesús; su Reino no es de este mundo, no tiene la figura que el poder suele tomar en nuestra historia de verdugos y víctimas.