Jueves 30 de Marzo del 2006
Cuaresma 2006

Defender hoy y aquí la vida de los pobres

Porque eso es en definitiva la obra de su gracia en nosotros: hacernos afines a Dios, constituirnos sus hijos adoptivos, sus herederos y colaboradores en la construcción del Reino dentro de los avatares de este mundo siempre dominado por el poder del Antirreino, y siempre también definitivamente vencido ya por el Amor de Dios, "más fuerte que la muerte" y más sobreabundante que todos los pecados (Ct 8,6; Rm 5,15-19; 11,32; 1 J 4,10-18; 1 Pe 4,8). Si siempre la caridad ha tenido una dimensión social, humanizante del hombre y de su actividad, hoy día más claramente se exige esta dimensión política del amor, esta "macrocaridad", esta búsqueda de las causas sociopolíticas del hambre y la violencia que se abaten sobre las mayorías pobres de nuestro mundo, y esta lucha solidaria por erradicarlas. Esta es la tarea a la que los cristianos está llamada en esta hora a realizar, en pro de los Derechos humanos de los pobres, en búsqueda de la Paz, fruto de la Justicia, paso primero y previo del Amor. Lo que hayamos sembrado de amor en esta vida, será lo que Dios vivificará para siempre. "Al final del camino me dirán:/ ¿Has vivido? ¿Has amado?/ Y
yo, sin decir nada/ abriré el corazón lleno de nombres" (P. Casaldáliga).