Viernes 31 de Marzo del 2006
Cuaresma 2006

Llamados a dar vida, entregando nuestra vida

Sin entrar en el misterio teologal del sufrimiento en su relación con Dios, lo cierto para nosotros cristianos, es su presencia abrumadora en nuestros hermanos pobres y marginados, mayorías de nuestras barriadas y campos. Y ello como signo mayor de que este mundo no es la Creación tal como Dios la quiere, no es el Reinado de Dios en nuestra historia. Además de indicarnos la tarea de luchar contra la pobreza y la injusticia que la mantiene y acrecienta, la revelación de Dios en Jesús nos señala su identificación misteriosa con las víctimas, su presencia oculta en los rostros de los pobres y pequeños, en todos los crucificados de la historia. Si la lucha por su causa nos comporta identificación con su misma pobreza y sus cruces, más que un fracaso histórico, estamos ante una señal privilegiada de fidelidad al Dios que nos mostró su rostro en Jesucristo, pobre solidario, profeta liberador y Crucificado resucitado. Es en virtud de esta Resurrección, de la presencia continuada de la luz y la fuerza del Espíritu de Jesús en nuestra historia, por la que el Amor que se manifestó en plenitud humana en Jesús se nos ha hecho accesible, nos libra del temor, nos hace capaces de dar vida y dar la vida como él.