ARTÍCULOS DE MARANA-THÁ


COMPROMISO: Opción o exigencia.

Como cristianos, reflexionar sobre la realidad del mundo que nos rodea, nos tiene que llevar aspirar a una m ayor solidaridad y a una opción preferente por los pobres y más desfavorecidos. No podemos encerrarnos en nosotros mismos. Al contrario, debemos abrirnos al diálogo con el mundo y sus problemas.

Hablo de solidarizarnos, desde el respeto al otro, sin imponer nuestros principios, acudiendo a sus necesidades, integrándonos y animando a integrarse en los grupos que de una forma u otra quieren hacerse presente en ese submundo de la marginación y la pobreza.

Solidaridad ejercida junto a otros para que pueda ser más eficaz y eficiente, haciendo bueno aquel dicho popular de la unión hace la fuerza. Evitando el simple asistencialismo para buscar la verdadera promoción de los pobres. Entendiendo por pobres, aquellos que carecen de lo imprescindible para desarrollarse como persona o no pueden ejercer sus derechos fundamentales. Por tanto, pobres desde el punto de vista económico, y también aquellos que se encuentra en situación de exclusión social por el motivo que fuere.

¿Cuántos nombres más podríamos darle a esa misma realidad de la pobreza: paro, minusvalía psíquica, discapacidad física, tercera edad, enfermedad, inmigración, alcoholismo, drogas, soledad...?

Pobreza que una veces se nos antoja lejana, fría, pese a la grandilocuencia de los números, como aquella que nos habla de cerca de mil quinientos millones de personas que viven en nuestro planeta en la más absoluta pobreza, y otras veces , algo más próxima, como la que nos dice que en torno al medio millón de personas viven en situación de pobreza extrema en nuestro país.

Debemos abrir los ojos a esa realidad. No podemos quedarnos en la frialdad de sus cifras. Ni podemos eludirla. Tenemos el deber de despojarnos de cualquier prejuicio que podamos aún tener para enfrentarnos a ella con esperanza y sin caer en la simpleza de justificarnos dando una mera limosna.

Nuestra generosidad DEBE ser nuestro compromiso enérgico, solidario, y organizado, desde la gratuidad, para promover la justicia que transforme esa realidad. Y digo debe, porque como cristianos no podemos plantearnos si lo hacemos o lo dejamos de hacer como una opción más, sino que tenemos la obligación de asumir ese reto.

Asociación Compromiso Marana-Thá