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Sin embargo, esta fase es fundamental, pues puede hacer fracasar todo el programa de captación, e incluso hacer peligrar los programas que desarrolla la organización. El sistema más adecuado, buscando una efectiva integración de los voluntarios en los programas, con el objetivo de lograr su mayor eficacia, está basado en tres ejes: Información-Orientación-Motivación. Este proceso se denomina de acogida y orientación (Navajo, 1990).

La acogida y orientación tiene unas características que lo sitúan entre una selección rigurosa y una incorporación inmediata. La incorporación a la organización es un proceso dinámico, en el cual las dos partes (voluntarios y organización) deben conocer lo qué dan y lo qué reciben. Esto no se logra con una selección “académica” donde normalmente priman los intereses de la organización, ni con una incorporación inmediata, donde a priori priman los intereses del voluntario, pero donde esto puede no ser así, ya que no sabremos sus intereses, ni conoceremos para que esta mas capacitado, por lo que puede ser asignado a tareas que estén por encima de sus posibilidades o su disponibilidad. Por ello, el proceso de acogida y orientación habrá de cumplir tres aspectos fundamentales para permitir la incorporación efectiva:
- Informar a los potenciales voluntarios sobre la organización, programas, actividades y tareas a desarrollar.
- Permitir a la organización informarse sobre sus actitudes, aptitudes, motivaciones e intereses del potencial voluntario.
- Permitir decidir de forma conjunta y consensuada su incorporación a la tarea más adecuada, su no-incorporación o un aplazamiento de la decisión.
En este proceso se toma una decisión de común acuerdo: la asociación puede plantear que no es adecuada su incorporación o el voluntario puede decidir que no le interesa la oferta que recibe. En cualquier caso, si la captación está bien hecha ya se habrá realizado una selección de aquellos a quienes no les interesen las actividades de la asociación o no se sientan capacitados para realizarlas. Se debe tener un gran cuidado en la planificación de este proceso, como de cualquier otro que cumpla funciones similares: se producirá en la mayoría de los casos el primer contacto directo con la organización. En otros habrá mantenido contacto directo, bien por el método empleado en la captación, bien por ser un antiguo usuario. Pero en cualquiera de los casos, en esta fase madurara su idea definitiva de la organización. Si el proceso esta mal planificado, es improvisado, con pasos al azar, etc., el potencial voluntario recibirá esa imagen de la organización.
Se pueden emplear diferentes técnicas para el desarrollo de la acogida y orientación, pero para cumplir con los tres ejes planteados: información-motivación-orientación es indicado utilizar la entrevista . Además de permitir tomar adecuadamente la decisión consensuada, reúne otras características importantes: poder adaptarse a las características de cada organización, ser asequible y utilizable por cualquier persona, al margen de su especialidad o competencias profesionales, ateniéndose a unas mínimas normas y contando con una formación adecuada (DOPP, 1987).
La entrevista es “una conversación con una finalidad” , que permitirá al voluntario y a la asociación conocerse mutuamente; descubrir al voluntario las posibilidades de actuación y, a la organización, las cualidades, necesidades, motivaciones y expectativas del voluntario. Permite conocer sobre el papel lo que un potencial voluntario ha hecho, pero además permitirá conocer el cómo, por qué, y cuánto. Sin duda, es el sistema más “ personal ” de los que pueden utilizarse, permitiendo, además, influir en muchas de sus ideas y actitudes, y potenciar su motivación. Con otro tipo de técnicas esto seria materialmente imposible.
Algunos sectores dudan al utilizar la palabra entrevista, es una “charla ”, dicen, y señalan la naturaleza relajada del encuentro. En realidad debe fomentarse una atmósfera de informalidad que permita la espontaneidad y en donde el potencial voluntario se sienta cómodo. Sin embargo, muchos entrevistadores, malinterpretando estos planteamientos, realizan entrevistas que no están planificadas. Esto conduce a una entrevista no estructurada en donde cualquier tema que se trate es válido, no pudiendo obtenerse conclusiones, o si se obtienen, no basadas en datos reales, sino en impresiones e ideas preconcebidas, por lo cual no tienen ninguna validez. Es conveniente seguir un enfoque semi-estructurado, en el que los principales componentes estén planificados, pero no estandarizados, permitiendo así al entrevistador y al potencial voluntario, flexibilidad al abordar los temas. En definitiva, no debe ser un diálogo improvisado ni una encuesta cerrada, donde el potencial voluntario se limita a contestar si o no, y no puede expresar sus dudas y temores.
En el proceso de acogida y orientación, gracias a la entrevista se cumplirán los objetivos de la organización y del potencial voluntario:
- Organización .
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Reunir información sobre el potencial voluntario, para ayudar a estimar las tareas más adecuadas para él, cuál será la calidad de su trabajo, cuáles son sus motivaciones, y durante cuanto tiempo permanecerá en la organización, etc.
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Determinar si la personalidad del potencial voluntario se adaptará a la de las personas con las que va a trabajar, y a las tareas que va a desempeñar.
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Tomar una decisión sobre las tareas que puede realizar, sobre su no-incorporación o aplazamiento de la decisión.
- Voluntario.
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Presentarse favorablemente ante la organización.
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Reunir información sobre las posibles actividades que puede desempeñar y sobre las características de la organización.
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Tomar una decisión sobre las tareas que puede realizar, sobre su no-incorporación o aplazamiento de la decisión.

Como el principal objetivo es orientar hacia el puesto que se adecue más a las características del potencial voluntario, es importante que el miembro de la asociación que realice la entrevista conozca con detalle las tareas que se realizan, cuál es su ideología, cuáles son las actividades que desarrollan los voluntarios, y especialmente, el perfil del voluntario que mejor se adaptará a las tareas a desempeñar. Se debe tener en cuenta que el perfil definido es el “ voluntario ideal ”, es un perfil teórico que es muy difícil encontrar en la realidad, en este proceso se tratara de encontrar aquel que cumpla un mayor numero de requisitos.
El entrevistador deberá centrarse en diferentes factores que facilitaran la toma de una decisión consensuada adecuada (Fraser; 1987):
- Impacto sobre los demás (apariencia, conversación, modales).
- Cualificación y experiencia (conocimientos, formación).
- Capacidades innatas (capacidades mentales).
- Motivación (tipo de trabajo por el que muestra interés, grado de dedicación).
- Factores emocionales (estabilidad emocional).
Existen unas determinadas fases para realizar la acogida y orientación de un modo adecuado, estas fases pueden ser flexibles y adaptarse a las diferentes situaciones, pero de un modo general estas podrían ser:
- Establecimiento de una buena relación.
- Fijar los pasos de la entrevista.
- Reunir información.
- Describir la organización y la oferta de actividad.
- Contestar a las preguntas y permitir que el potencial voluntario reciba nueva información.
- Toma de decisión consensuada.
- Terminación de la entrevista

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