El pasado sábado 11 de junio, tal y como estaba previsto, 19 representantes de otros tantos movimientos y asociaciones laicas, tuvieron un encuentro en el Seminario de Cádiz, siguiendo la llamada del Sr. Obispo, para estudiar la posibilidad de crear el Consejo de Apostolado Seglar; uno de los compromisos del Sínodo Diocesano del año 2000.
Los presentes, tras la Oración y las palabras de salutación del Sr. Obispo, consideraron oportuno reunirse en Asamblea Constituyente de dicho Consejo bajo la Presidencia de D. Antonio, para definir qué sería ese Consejo y cuáles serían sus funciones; pasando a discutir un borrador de texto de lo que podría ser su Estatuto.
Fruto de esa jornada de trabajo fue la constitución definitiva del Consejo Diocesano de Apostolado Seglar, para dar cumplimiento al mandato del Sínodo Diocesano y al Programa Pastoral Diocesano; así como la aprobación por unanimidad del Estatuto por el que se va a regir dicho organismo de participación y corresponsabilidad de los laicos, como órgano colegiado y representativo de todos los cristianos seglares de la Diócesis de Cádiz y Ceuta que participan responsable y activamente en la misión de la Iglesia asociados en comunidad.
Este Consejo, al que pertenece como miembro constituyente la Asociación Compromiso Marana-thá, tendrá los siguientes fines:
Asesorar directamente a la Jerarquía Diocesana de manera habitual y sistemática.
Promover, impulsar, canalizar y revisar la pastoral de los laicos en la Iglesia y en la sociedad
Ser lugar de encuentro para propiciar el intercambio de experiencias entre sus miembros, respetando la idiosincrasia y autonomía de los mismos
Coordinar la actuación de las diversas asociaciones y movimientos que lo integran en su pastoral
La pertenencia al mismo de la Asociación es muy positiva, porque si nos consideramos un grupo de voluntariado franciscano y, por ende, una asociación cristiana, no podemos permanecer al margen de la acción pastoral de la diócesis en la que hemos nacido, ya que como laicos, y en la condición de miembros del Pueblo de Dios, nuestra participación en la misma debe de ser en plenitud de derechos y obligaciones, conferidos por nuestro Bautismo y Confirmación, en el reconocimiento de la misión activa que debemos ejercer en el seno de la Iglesia.
En este sentido, indicaros que nuestra participación en la Asamblea de
dicho Consejo no va a ser a título unipersonal. Es decir, quien
pertenecerá al mismo será nuestra Asociación.