VIERNES 21: En la Parroquia Ntra. Sra. del Rosario (Cádiz), a las 21'00 h. (9 de la tarde), celebraremos la VIGILIA DE LA LUZ. Secretariado para Misiones del Obispado de Cádiz y Ceuta

MONICIÓN DE ENTRADA

Cristo tomó en sus manos el pan, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo: “Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. La redención y la liberación total y definitiva del hombre ha acontecido en Jesucristo. La misión de la Iglesia es que todos los hombres, especialmente los más pobres, descubran la presencia de un Dios que ama con locura. Cristo nos da su cuerpo, se sumerge en nuestras entrañas para que formemos parte de su cuerpo, y entonces nos convertimos en otros cristos en medio del mundo.

Cuando recibimos y adoramos a Cristo Eucaristía, no podemos vivir indiferentes ante la injusticia y la desigualdad. La preocupación por los otros y la lucha por un mundo más humano debe quemarnos por dentro. Es ese Pan, el Cuerpo entregado de Cristo, el que nos impulsa a repartirnos y entregarnos a los más pobres y necesitados. La noche en que iba a ser entregado, Jesús hizo el gesto de ser el pan que repartió, e hizo pasar la copa con el vino de una vida que iba a derramarse hasta la última gota. Y aquel gesto y aquellas palabras, recordadas en cada Eucaristía, nos permiten adentrarnos en el misterio de la entrega hasta el extremo. Quien descubre este Amor experimenta la llamada profunda a difundirlo.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

CANTO : "Quiero estar a tu lado, Señor" o "No adoréis a nadie..."

TEXTOS PARA MEDITAR: PALABRA VIVA Y PAN PARTIDO

Un lector lee despacio cada texto. Después de un momento de silencio, algunos se acercan al cesto de panes, parten uno de ellos, simbolizando el gesto de su vida como "pan partido", y dejan uno de los trozos en el cesto vacío. El gesto se repite durante los silencios, después de la lectura de cada texto. Así se simboliza que, cuando la vida se parte y se entrega, siempre se multiplica, y el cesto vacío se va llenando con nuestra entrega.

1.- Tened los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Flp 2,5)

“Partir el pan” es mucho más que un gesto ritual: expresa una forma de vivir y de ser. La pobreza y el sufrimiento humano tienen muchos rostros y muchos nombres. La fe que no da el fruto de la caridad es una fe muerta. La fe está viva cuando el Evangelio es la luz que ilumina y guía nuestro comportamiento, nuestro modo de pensar, nuestra manera de situarnos ante Dios, ante las personas, ante las cosas y ante la historia. La fe está viva cuando se traduce en obras de caridad constante, cuando defendemos las causas justas y contribuimos, según nuestras posibilidades, a la solución de los graves problemas del hombre.

TESTIMONIO: 

“La Misa es el alimento espiritual que me sustenta. Sin ella no lograría mantenerme en pie un día, ni siquiera una hora de mi vida. En la Misa, Jesús se nos presenta bajo las apariencias de pan, mientras que en los suburbios vemos a Cristo y lo tocamos en los cuerpos desgarrados, lo mismo que lo vemos y tocamos en los niños abandonados. Sin duda os sorprenderéis si os digo que en pobrísimos barrios, cuando las misioneras se acercan a los habitantes que viven en chabolas, lo primero que éstos piden a las Hermanas no es pan ni ropas, aun cuando algunos de ellos, a veces muchos, se mueren de hambre y apenas tienes con qué cubrirse del frío. Les piden: 'Hermanas, enséñennos la Palabra de Dios'. La gente tiene hambre de Dios. Suspira por su Palabra. He ido esta tarde por vuestras calles, he entrado en vuestras casas y he encontrado una pobreza mayor que en la India. La pobreza del alma, la pobreza del amor” 

(Teresa de Calcuta).

A qué o a quiénes les “reparto mi vida”? ¿Qué dificultades tengo para “partir” mi vida para los demás? ¿Qué personas están esperando “compartir” su pobreza o un problema conmigo? (Silencio).

  CANTO: " Manos misioneras " (CD Domund 2005).

 

2. “Mi cuerpo... entregado por vosotros“ (Lc 22, 19-20)

Todo cristiano, siempre y en todas partes, está llamado a ser testigo de la fe y transmisor del Evangelio que le ha sido confiado para que lo viva y lo anuncie. Los misioneros son para el mundo ese pan que se parte; es esa vida que no se retiene, es la alegría de ofrecerse y darse, de desvivirse y entregar todo lo que uno es y tiene para que los demás tengan Vida. 

TESTIMONIO

“No es extraño encontrar hoy a misioneros haciendo de mediadores para buscar la paz entre grupos étnicos enfrentados, o misioneras trabajando sin horario fijo atendiendo a enfermos y heridos en campos de refugiados, o colaborando en programas de reconstrucción de casas destruidas por desastres naturales, o incluso manifestándose ante las autoridades a favor de la justicia y paz, que son comunes a todas las personas. Pero, por encima de todo, los misioneros cristianos estamos convencidos de que la mejor causa común es el anuncio salvador de Jesús de Nazaret, muerto y resucitado. Por eso, nuestro trabajo consistirá fundamentalmente en vivir la vida nueva del Reino de Jesús, con el anuncio de su Palabra y con el testimonio de vida cristiano”. (Jaime Cervera, misionero comboniano).

¿Reconozco esa llamada urgente a la misión? ¿Cómo puedo contribuir a que haya paz y alegría en mi entorno? ¿Qué puedo hacer para que sea conocido el Evangelio de Jesús? (Silencio).  

CANTO: " Es la hora de la misión " (CD Domund 2005) 

TODOS: Ayúdanos, Señor, a comprender nuestra responsabilidad evangelizadora y misionera, a sentir la necesidad de compartir el gozo de la fe. Tú sabes muy bien que si brota de nosotros un pequeño gesto de entrega es porque Tú te entregas antes a nosotros todos los días sin reservas...

 

3. “El pan que partimos nos une a todos en el Cuerpo de Cristo“ (1 Co, 10-17)

La Eucaristía es un lugar de encuentro con los hermanos. Es imposible separar la Eucaristía del amor al prójimo. El pan y el vino son elementos que piden la reunión de muchos granos de trigo y muchos granos de uva. Encontrar a Cristo en los que sufren, en los que no tienen, en los que esperan sin esperanza, en los que están sentados a la vera del camino gritando que alguien abra sus ojos y sus oídos, en los enfermos a los que nadie visita, en los niños de ojos tristes... Este es el pan de la solidaridad. Los que participan del pan partido se hacen amigos y hermanos. 

TESTIMONIO

“En el 2002 felizmente llegó la paz a Angola tras más de 30 años de conflicto armado. Al abrir los caminos, hasta ahora minados y prohibidos, hemos podido comprobar con espanto los crueles frutos de la guerra. Cubiertos de andrajos y sin recursos viven miles de hombres, mujeres y niños. Por todos los lados se siente la miseria, el hambre, la enfermedad y la muerte. En los poblados la situación es realmente dramática, más del 82% de la población sufre desnutrición y de ellos un 64% la padece de forma severa, lo que hace pensar que será difícil recuperarlos”. (Amelia Ojanguren, misionera de las Hijas de S. José).

¿Y tú, vas a hacer algo? ¿Puedes hacer algo por aquéllos... y por los de aquí? ¿Cómo puedes dar a conocer que cada 24 segundos muere un niño de hambre? (Silencio).

TODOS: Señor, ayúdanos a ser servidores gozosos y entusiastas que mostremos tu verdadero rostro, testigos del Dios de la vida, de un Dios apasionado por el ser humano, por cada uno de nosotros.

CANTO: " Canta y Camina ” (CD Domund 2005)

 

4. “Lo que tengo,te lo doy“  (Hch 3,6)

El discípulo sigue a Jesús vinculándose a su persona y compartiendo su misión. Las dos realidades resultan inseparables entre sí. La misión es elección y envío ¿Recordáis a Pedro y Juan cuando se encontraron con el paralítico en el templo? “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy... y tomándole de la mano derecha le levantó” (Hch 3,6-7). Supieron echar una mano. También Pablo supo echar una mano al macedonio que le suplicaba ayuda. “Pasa a Macedonia y ayúdanos” (Hch 16,9). Aquel hombre representaba a todo un continente que sentía hondas necesidades.

TESTIMONIO

“Cuando pienso en la Eucaristía, mirando mi vida de sacerdote, de Obispo y de Sucesor de Pedro, me resulta espontáneo recordar tantos momentos y lugares en los que he tenido la gracia de celebrarla. He podido celebrar la Santa Misa en capillas situadas en senderos de montaña, a orillas de los lagos, en las riberas del mar; la he celebrado sobre altares construidos en estadios, en las plazas de las ciudades... Estos escenarios tan variados de mis celebraciones eucarísticas me hacen experimentar intensamente su carácter universal y, por así decir, cósmico. ¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación. El Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada”. (Juan Pablo II).

¿Qué supone para mí la Eucaristía? Después de participar en ella, ¿experimento un nuevo impulso misionero? ¿Qué comparto con los demás? ¿Lo que me sobra? ¿De verdad me doy a los demás? (Silencio).

TODOS : Enséñanos, Señor, a echar una mano, a participar y colaborar en reflejar los modos del Evangelio, enseñados y practicados por Ti: el servicio, la sencillez, la generosidad, la solidaridad, sobre todo con los más necesitados de nuestro mundo.

CANTO : " El premio es el Evangelio ” (CD Domund 2005)

LECTOR : Antes había un cesto vacío; hemos partido y repartido el pan, ahora hay dos cestos llenos. Así es tu vida, no te la guardes. Nunca es tarde: cualquier mañana o tarde o noche es buena para empezar. Quizá hoy mismo. ¿Por qué no?

El que dirige o preside la vigilia puede animar a que, quien quiera, exprese en alto sentimientos de alabanza, súplica o gratitud, a modo de oración compartida.

TODOS : Señor, Tú nos has llamado para ser luz del mundo; la humanidad tiene necesidad de Ti, Tú eres el Único que puede apagar la sed de amor y felicidad del hombre. Señor, que sepamos amar a los demás con el mismo amor que Tú has derramado en nuestros corazones y con el que Tú mismo nos amas. Que el amor apasionado por Ti nos conduzca al anuncio valiente de la Buena noticia. Que María, “Mujer eucarística” nos enseñe a permanecer abiertos a la voz del Espíritu y a las necesidades de la humanidad, a ser pan partido para la vida del mundo. Amén.

RESERVA DEL SANTÍSIMO

CANTO : "Danos un corazón grande para amar" o
             " Estamos llamados " (CD Domund 2005)

 

 

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