El 20 de noviembre se celebró

El Día de los Sin Techo

NECESITO UN TECHO.

DERECHOS HUMANOS A TIEMPO COMPLETO

20 de noviembre, Día de los Sin Techo

 

Con ocasión del Día de los Sin Techo, que este año se celebró el 20 de noviembre bajo el lema " Necesito un techo… y respeto, afecto, formación, seguridad, autonomía… Derechos humanos a tiempo completo ", Cáritas y FACIAM (Federación de Asociaciones de Centros para Integración y Ayuda a Marginados) se hacen eco de los problemas de exclusión social que siguen afectando a las cerca de 30.000 personas que carecen de vivienda en España.

En la edición de este año, las entidades promotoras del Día de los Sin Techo quieren llamar la atención de la ciudadanía sobre la realidad humana de esos vecinos de nuestras ciudades y pueblos, con nombre y rostro propios, y que se ven obligadas a padecer unas condiciones de vida indignas, agresiones y violencia física, carencia de espacios dignos para todos, dificultades para seguir tratamientos médicos, rechazo social y carencia casi absoluta de intimidad y de condiciones para preservar su propia imagen.

Cáritas y FACIAM, además, invitan en esta jornada a reflexionar sobre las necesidades de las personas sin hogar, iguales a las del resto de los ciudadanos (afecto, respeto, trabajo, seguridad, autonomía, etc) y para cuyo mínimo disfrute es imprescindible tanto la debida calidad de los servicios sociales para los sin techo como la posibilidad de acceder a ellos "a tiempo completo" y no unas cuantas horas al día o durante períodos muy limitados.

PERSONAS sin techo son las que están, literalmente, en la calle; es decir, que viven en espacios públicos abiertos y que duermen, a veces, en albergues de noche, cerrados durante el día. Personas sin hogar son las que viven en centros de acogida, de estancia completa, con un tiempo limitado por lo general, porque no tienen otra alternativa. Según estudios recientes (Caritas y el Instituto Nacional de Estadística), en España hay aproximadamente entre 27.000 y 30.000 personas sin hogar.

Las personas sin hogar han padecido una media de siete sucesos vitales traumáticos que han tenido especial incidencia en su actual situación: Problemas económicos, desempleo o perdida de la vivienda; problemas de pareja: maltrato, muerte de la pareja, divorcio; problemas graves de salud mental, consumo excesivo de alcohol o drogas en alguna época ; malos tratos en la infancia, abandono por los padres o expulsión del hogar antes de los 18 años.

Carecer de techo supone carecer de un bien básico, socialmente valorado e imprescindible para el desarrollo de la persona y de la familia. Todos los seres humanos en cualquier época y en cualquier circunstancia, tenemos las mismas necesidades, (subsistencias protección afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad) y buscamos las respuestas adecuadas a esas necesidades.

Todos necesitamos comer, dormir, vestir, trabajar, descansar, cuidar la salud Familia, amigos, diversiones, credibilidad, aceptación, sentirnos útiles, respeto, etc.

Una necesidad no puede que quedarse vacía. Cuando una persona no recibe las repuestas adecuadas, buscará otras inadecuadas o incluso destructiva. Así por ejemplo, un niño a un adulto que no reciben reconocimiento, lo buscará por otro medios, como la violencia contra sí o contra el entorno (escuela, compañeros, Centros de acogida, monitores).

Carecer de techo supone carecer de un bien básico, socialmente muy valorado e imprescindible para el desarrollo de la persona y de la familia. No tenemos más que pensar en lo que significa nuestra casa para cada uno de nosotros. Permanecer en esta situación de forma prolongada, conduce poco a poco a caer en el exclusión grave, que se caracteriza por: Desánimo-Desesperanza-Dependencia.

Construir la escalera de salida del pozo de la marginación sólo puede hacerse con una buena articulación entre poderes públicos y sociedad civil: hay tramos que tienen que ir con legislación y presupuestos (herramientas de los poderes públicos); otros se construyen desde la participación, y es preciso llegar a una estrecha cooperación entre ambas.

A las administraciones les corresponde, primero, garantizar los derechos sociales y la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos; segundo, impulsar la coordinación entre los sistemas públicos que se dirigen al bienestar básico ciudadano, y, tercero, dar la cobertura legal necesaria.

A la sociedad civil le corresponde la recuperación del sentido de la vida y la dimensión comunitaria de la inserción, mediante: El acompañamiento personalizado, el refuerzo de la comunidad y la sensibilización de la comunidad para que seamos capaces de acoger a los diferentes y mejorar la convivencia.

Cáritas, con motivo de la celebración del Día de las personas sin Techo, pretende despertar nuestra sensibilidad ante la situación de las personas sin hogar y animar nuestro compromiso para que, en la medida que nos sea posible a cada uno, contribuyamos a hacer un hueco en nuestra sociedad a estas personas.

 

 

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