AMAZONIA PERUANA: Pluridad cultural.
Hablar de la Amazonía es hablar de pluridad cultural. Pensar en ella como la tierra que todo lo da, algo que nos puede ocurrir, puede ser muy probable que este tópico sea en parte cierto, pues en la actualidad, a pesar de las condiciones económico-sociales en las que sus habitantes viven, podemos decir que es una región con muchos recursos naturales y posibilidades de desarrollo.
Partiendo desde la propia forma de vida de sus pobladores, y desde esos recursos naturales que dispone, es evidente que de su potencial podemos sacar un interesante provecho en favor del desarrollo de sus gentes; observando en todos los casos una administración racional de los mismos, que no de lugar a su explotación desmedida, para poder preservar toda su riqueza natural.
Pero hablar de la Amazonia, generalizando, para tratar de identificar todo este amplio territorio no es muy coherente, si tenemos en cuenta, además, la enorme diversidad cultural que existe en ella.
Como sabemos, Perú está situado en la parte central y occidental de America del Sur. País que está formado por tres regiones naturales bien diferenciadas: la costa, la sierra y la selva, o Amazonía. Esta última constituye más del 60% del territorio nacional. Iquitos, su capital, es una ciudad que está ubicada al margen izquierdo del rio Amazonas, a media hora de viaje en deslizador de las confluencias de los rios Marañon y Ucayali, que lo forman, con mas de medio millón de habitantes.
En esta región existen más de 40 grupos etnicos, sin contar los no contactados; lo que significa, a su vez, más de 40 lenguas distintas, más de 40 formas diferentes pensar, de hacer, de actuar, y decir las cosas. 40 realidades distintas en espacios geograficos diferentes, con diferentes formas de comunicarse, con educaciones adaptadas a cada uno de sus contextos. En fin, una pluridad cultural, que a la vez es una de las grandes riquezas de esta tierra.
Pero no todo termina en esto. Existe una segunda esfera de civilizacion, aquella que está formada por los asentados en las comunidades situadas a orillas de los rios más importantes que la atraviesan, como es el Ucayali.
Estas comunidades están formadas por regla general por grupos que ronda tan solo los 100 habitantes, y que, en su mayoría, están conformados por población indígena que ha venido sufriendo un duro proceso de desaraigo, así como por otros que, en su tiempo, fueron llegando a esta tierra atraidos por la llamada de una vida mejor determinada por ciertos fenómenos, como el auge de la explotación del caucho, la madera, el petroleo, y más recientemente la de las plantas medicinales y el agua dulce.
Son poblaciones, por lo tanto, que han quedado configuradas por la convivencia de aquellos que perdieron sus raices ascentrales y la de los que vinieron con la idea de alcanzar fácilmente la riqueza, con el errático concepto de poblar el gran vacio amazonico.
Ante este panorama, es normal que nos encontremos con múltiples realidades, todas ellas difíciles, a las que no les podemos negar su desarrollo, a la vez que la posibilidad de redescubrir sus propios misterios, y de defender y mantener aquello que siempre les perteneció, y que, en la actualidad, constituye una de los tesoros más preciados de la humanidad.
Estamos en la obligación, por lo tanto, de despertar a aquellos que construyen sus propias torres de Babel, sin aire ni ventanas, y piensan que el universo acaba allí donde nacen sus tristezas. Ni la vida, ni el aire, son tales dentro de su propia esfera.
Seamos así cristianos comprometidos en la lucha por erradicar realidades de injusticia, contrarias a un Dios que se revela como Padre y que manifiesta su amor preferente por los pobres desde la gratuidad.
La invitacion esta hecha: Compartamos de ese amor otorgado por Dios Padre para sus hijos.
Robin Huayambaba Rengifo
Coordinador Grupo de Voluntariado
Iquitos (Amazonía Peruana)
Nota de la Asociación.- Robin coordina un grupo de jóvenes voluntarios en Iquitos (Amazonía Peruana), estudiantes de la Universidad Nacional, y todos ellos oriundos de comunidades asentadas a orillas del Ucayali, a unas 48 horas de navegación por río de dicha ciudad, como son Celeste Roseros de la Gala y César García Villasis, entre otros. Grupo de voluntarios que, conocedores de las realidades y problemas de sus comunidades, están comenzando a trabajar, con más ilusión que medios, por el desarrollo de sus propias comunidades. Sean bienvenidos a nuestra familia.