COMPRIMISO MARANA-THÁ PERÚ


LA RUTINA DIARIA

Lo natural, la bendición, el amor, la misericordia de DIOS los puso en un paraíso al principio. ¿Cuándo despertaran nuestros hermanos de ese sueño para comenzar a pensar donde dormirán mañana, y empezar a trabajar durante el día por todo aquello que les falta?

Algunos ya empezamos a pensar en eso que nos falta, en la libertad que surge del conocimiento de la verdad en Jesucristo. Creemos que no tenemos que ser los postergados y oprimidos  de siempre, que tenemos que estar de pie para reivindicar nuestro derecho a la vida y a la dignidad, y tomar las riendas de nuestro destino. Sin embargo, la realidad es algo diametralmente contraria, y la forma en que las personas asumen su posición es increíble.

El río Ucayali, el gran afluente del Amazonas, nos muestra  a su orillas comunidades inmersas en una rutina diaria como la siguiente:

06:00 AM, de un día cualquiera, la primera actividad de un poblador es la de acercarse a orillas del río a recoger un poco de agua, que servirá en la casa por algunas  horas. Transcurre el tiempo y alguien de la familia que salió a tempranas horas (04:00 AM) llega con peces que pescó con su tarrafa (red de pescar) mientras se prepara el desayuno, son las 09:00 AM, para entonces los niños se  marcharon a la escuela, un lugar que tiene poco más que un techo construido con materiales de la región (madera redonda, hojas y troncos de palmeras) al aire libre, piso de tierra. Si consideramos los factores climáticos de la Amazonía, algo totalmente inadecuado. Mientras sus padres van a la chacra, la hija mayor que terminó el primer nivel básico de educación, y que no seguirá estudiando, cuida al hermano menor de la familia. Los que se fueron a la escuela, si es que lo hacen, regresan poco más allá del medio día, para entonces desayunar.

Pasa el tiempo lento, y llega la noche, los padres regresan de la faena diaria, se enciende el lamparín (antorcha para alumbrar), y poco tiempo después todos estarán dormidos para comenzar al día siguiente la misma monotonía.

Así transcurre el tiempo, los días, los meses, los años, unos tras otros en la Amazonía. La familia creciendo en número.

Pero nada es fácil, ni mucho menos regalado, la situación de todas estas personas es dura, y escasas las oportunidades que se le presentan, pese a que parezca que alguien parece interesarse  por su situación.

Usted que lee estas palabras, haga un simple esfuerzo de imaginación e imagínese por un instante, que vive sin el más mínimo medio de información, sin radio ni televisión,  sin un lugar digno donde vivir, sin un lugar a donde pueda acudir en casos de emergencia, sin atención medica básica

Este es nuestro mundo, pero aún en él nos queda el deseo de vivir, de hacer proyectos, de permanecer alegres, en este espacio en el que habita el horizonte de la esperanza, ante el dolor la pobreza y la exclusión evidente.

Es  la esperanza que nos permite ver el contrapunto de la libertad y la pobreza, y que nos mueve contra el maltrato injusto, animándonos a ir contra ellos.

De esta manera, sólo de esta manera, podemos tener la vida en nuestras manos; aquella que nos fue otorgada por DIOS Padre, que puso su carpa precisamente en aquella esperanza de sufrimiento, de lucha llena de alegría, para que todos tratemos de habitar en ella .

Compromiso Marana-tha Perú