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LAS FUENTES |
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3.- LAS FUENTES Una vez recogida la información se procede a realizar un diagnóstico de la situación a transformar, estableciendo las relaciones causas-efecto entre los problemas que existen y sus consecuencias en el colectivo de beneficiarios afectados. A partir del cual se podrá determinar las modificaciones a realizar en los factores que originan los problemas para poder resolverlos. Esto no es sino lo que antes hemos definido como uno de los pasos de la fase de identificación: el análisis de objetivos. Definidas las relaciones causas-efecto, habrá que establecer a continuación qué relaciones medios-fines son más idóneos para abordar la intervención para hacer desaparecer la situación de partida. Este es el paso que denominábamos análisis de alternativas. Es decir, con este paso lo que se intenta identificar qué es lo que se hará, conocido qué es lo que es posible hacer, lo que deseamos hacer y lo que es necesario hacer. Gráficamente podríamos representarlo de la siguiente forma: |
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Con todo lo anterior se podrá ir definiendo los criterios de valoración de las posibles alternativas, para elegir el plan de acción más adecuado y los elementos del proyecto a realizar: el objetivo general, los objetivos específicos, los resultados esperados, las actividades necesarias de realizar y las hipótesis para que pueda realizarse |
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LOS BENEFICIARIOS |
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No obstante, todo lo que hasta ahora hemos ido definiendo en la fase de identificación quedaría muy abstracto si el proyecto no definiese un colectivo de beneficiarios de manera precisa, pues ellos constituyen realmente el centro de las necesidades o problemas que justificarán la acción a desarrollar y que han dado lugar a que el proyecto se conciba para satisfacerlas o resolverlas para mejorar su situación. Ese y no otro es el objetivo del proyecto. Aún así, el desarrollo de ese proyecto generará unos efectos que no sólo serán sus beneficiarios directos, sino también a otras personas que forman parte de su contexto o que de alguna forma mantienen una relación con la realidad que se pretende modificar. De esta forma, la puesta en práctica de un proyecto puede generar efectos a otras personas que no son sus propios beneficiarios; efectos que pueden ser también positivos indirectamente, pero que en algunos casos pueden producir perjuicios eventuales e incluso exclusión a quienes no pueden beneficiarse de los resultados del proyecto. Como consecuencia de esto, en la fase de identificación del proyecto se tendrá que tener muy en cuenta a los beneficiarios del mismo, pero también, en la medida de lo posible, a todos aquellos cuya realización le pueda afectar en un sentido u otro. En la práctica, sería adecuado conocer:
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